En el museo, la panadería, el zoológico… Cuando eras pequeño, tus padres te decían: “Toca sólo con los ojos”. Si en su momento la curiosidad siempre prevaleció, hoy es necesario aplicar esta expresión al pie de la letra. No te pases la mano por el pelo, No juegues con tus púas y, más importante aún, no presiones tus hebillas para ver si todavía te quedan bien. Un simple espejo es suficiente para verlo. Dejar tu nuevo peinado en paz aumentará enormemente su durabilidad. Y evita que termines con el pelo liso al final del día…